Piramidalogía

La piramidología es una rama de la medicina alternativa y de las ciencias esotéricas que estudia las propiedades que ejerce la “forma piramidal” sobre aquello que entra en su campo de acción. Se trata por tanto de una disciplina que tiene implicaciones no sólo terapéuticas y curativas. De hecho, si se explora adecuadamente, podría ayudarnos a comprender mejor las interacciones entre la materia, la energía y el espacio en el que se mueven.
Cualquiera que haya tenido la oportunidad de estudiar el comportamiento de la pirámide (o más propiamente, la "forma piramidal") ha observado su capacidad de canalizar la radiación cósmica hacia sí misma, descomponiéndola en sus partes e interfiriendo simultáneamente con el campo magnético de la Tierra. El sujeto en su interior es sometido a un proceso de radiación que cura una amplia gama de trastornos.
La física enseña que la carga eléctrica en los cuerpos conductores tiende a disponerse uniformemente en la superficie si el conductor es esférico.
En el caso de conductores poliédricos, como conos y pirámides, la acumulación máxima de carga se produce en el vértice, desde donde la propia carga tenderá a dispersarse. Aplicando este principio a la Pirámide de Keops, notaremos que, si por una parte funciona como un gran espejo solar, gracias a su poder reflectante, por otro lado concentra la radiación cósmica en el vértice y la dispersa desde allí.
El mismo principio no se aplica a las pirámides que se utilizan actualmente con fines terapéuticos, ya que no tienen revestimientos de espejo y suelen emplearse en interiores. Asimismo, hay que tener en cuenta que el efecto dispersivo producido por el vértice queda en todo caso atenuado por el entramado lateral de la pirámide que se prolonga hasta la base. De esta manera la energía radiante captada se distribuye uniformemente en el volumen circunscrito por el propio marco.
Permanecer dentro de la pirámide, en virtud de sus efectos neuroendocrinos radioinducidos, lleva al organismo humano al óptimo de su función conservadora, previniendo buena parte de los fenómenos ligados al estrés neurológico y metabólico que favorecen los procesos de desgaste celular y envejecimiento.
Una estructura en la que se pueda conseguir una conservación a largo plazo de los tejidos orgánicos también puede parecernos un refugio en el que permanecer cuando las condiciones ambientales externas se tornan prohibitivas.

La Pirámide es considerada por tanto un condensador de energía cósmica, un objeto con poderes extraordinarios, que contiene en sí mismo un conocimiento superior del universo. De esta manera se desarrolló una verdadera paraciencia llamada piramidología, cuyo creador fue el estudioso de fenómenos ocultos y psíquico Antoine Bovis, quien en la década de 1930 realizó pequeñas miniaturas de la Pirámide de Keops en Giza, conocida como la Gran Pirámide, para comprobar su efecto en la momificación de animales muertos. Más tarde, el ingeniero Karel Drbal y otros eruditos fueron más allá y atribuyeron a las pirámides el poder de afilar hojas de afeitar y cuchillos, conservar alimentos, retrasar la acidificación de la leche, favorecer el crecimiento de las plantas, purificar el agua contaminada, mejorar la actividad mental, curar el estrés y diversas patologías.
Entre 1970 y 1990 Rodríguez Alvizo Luis Alberto y su grupo realizaron una serie de experimentos, llegando a la conclusión de que no eran las pirámides en sí las que producían los efectos observados, sino su forma geométrica, de modo que un simple marco con las medidas adecuadas podía funcionar como modelo completo. Según esto, las energías de la tierra y las cósmicas, divididas en una fuerza centrífuga caliente y dinámica y una fuerza centrípeta fría y receptiva, pueden circular y multiplicarse en el interior de la pirámide, siempre que las proporciones geométricas sean las mismas que las de la Gran Pirámide de Giza. Recientemente ha ganado popularidad la Terapia Piramidal, una terapia bajo la influencia de las pirámides, que es capaz de mejorar el rendimiento físico y mental de los sujetos obligados a acostarse en su interior y curar diversas patologías, ayudando a los pacientes a recuperar la energía perdida.
La duración de cada sesión varía de media hora a una hora, con una frecuencia de una a tres veces por semana.

Resultados obtenidos tras las sesiones de terapia piramidal:

Resolución completa de síntomas como dificultad de concentración, sinusitis, neuralgias, problemas digestivos, migraña, cabello quebradizo, bulto histérico, picor, diarrea, leucorrea, amenorrea, dismenorrea, cistitis, calambres musculares, etc.
Muchos otros síntomas, aunque no hayan sido eliminados completamente, han disminuido en intensidad y frecuencia y algunos síntomas, a veces, muy raramente, se han vuelto más pronunciados.
Otra observación interesante se hizo al preguntar las sensaciones experimentadas por los sujetos durante las sesiones.

A continuación una lista de los principales:

- Ninguna sensación particular

- Sensación de paz y bienestar

- Relajación general

- Sensación de hormigueo o calor

- Brotes esporádicos de dolores antiguos, en su mayoría crónicos.

- Boca seca

- Sensación de zumbido en los oídos

- Sensación de que se te erizan los pelos

- Somnolencia

- Después de la sesión: fuerte necesidad de orinar, ligero mareo momentáneo, ligero aumento transitorio de la presión arterial, sensación de bienestar, gran aumento de la claridad mental, aumento de energía a lo largo del día y en algunos casos (menos del 1%) ligero insomnio por hiperenergía.
Los hallazgos objetivos y documentados son obviamente menores en número, aunque más significativos. Se han obtenido la atrofia de algunos miomas o su reducción, la reabsorción de edemas, la eliminación de crisis de asma, una pérdida de peso del 40% de hipertrigliceridemia en una sola sesión, la eliminación de quistes ováricos, etc.
El aluminio cargado debajo de la pirámide durante unos minutos se ha convertido en una excelente ayuda para el dolor local. En este caso, además de la remisión casi instantánea de los síntomas, se observó que los propios trastornos tienden a disminuir de forma duradera tanto cuantitativa como cualitativamente.
Sometiendo los medicamentos a la influencia piramidal durante unas horas, aumenta su energía y poder curativo.
Al colocar medicamentos como cortisona o benzodiazepinas o antibióticos a nivel del plexo solar de la persona que requiere dichos remedios debajo de la pirámide, se logró una transferencia de información del medicamento al paciente sin efectos secundarios.
La pirámide se comportó, en este caso, como una máquina radiónica.
Los trozos de tela de colores han proporcionado una valiosa ayuda a las personas cuando se colocan en contacto con el área a tratar durante una o más sesiones.

Colocada dentro de una pirámide, el agua se purifica y se energiza.

Piramidalogía y piedras naturales

Como se puede imaginar, la pirámide es capaz de canalizar la radiación cósmica no sólo hacia la materia orgánica, sino también hacia la inorgánica, entregándole así la energía que antes canalizaba hacia su propia cima. Esto es aún más cierto si debajo de la pirámide no colocamos simple materia inorgánica, sino una piedra dura, es decir, un compuesto mineral con una estructura cristalina ya “diseñada” para tener un efecto sobre la materia que lo rodea. Combinando las cualidades de las dos piedras y las pirámides, obtendremos objetos profundamente imbuidos de esa energía sutil que envuelve a todo “ser vivo” y que, si se dirige correctamente, es capaz de ayudarnos en nuestros esfuerzos diarios y extraordinarios.

¡La satisfacción de nuestros clientes es nuestra mayor satisfacción!